Una gran empresa procesadora de alimentos, dedicada principalmente a la harina, el almidón y las verduras deshidratadas (con un volumen anual superior a 150.000 toneladas), se enfrentó a dificultades con las bolsas tejidas tradicionales. A medida que el negocio se expandía, estas bolsas no cumplían con las demandas de las operaciones a gran escala, los altos estándares de higiene y el cumplimiento de las normas de exportación. Para solucionar esto, la empresa optó por FIBC personalizados de grado alimenticio para mejorar la eficiencia general de la cadena de suministro.
Tras implementar los FIBC personalizados, eliminamos el riesgo de contaminación de los ingredientes alimentarios, manteniendo las pérdidas por deterioro por debajo del 0,5 %. Este cambio no solo redujo significativamente los costos de mano de obra y logística, sino que también reforzó la barrera de seguridad de nuestros ingredientes, mejorando notablemente la competitividad de nuestro producto tanto en el mercado nacional como en el internacional.


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